2013 - Carmen Rodríguez del Río, Consulta Psicológica

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Desde la psicoterapia, abordamos tanto los distintos tipos de trastornos que nos dificultan disfrutar plenamente de nuestra vida, como el deseo de descubrirnos a nosotr@s mism@ y optimizar el desarrollo personal.

 

Crecimiento personal

Todos tenemos puntos ciegos, aspectos de nuestra personalidad que no somos capaces de ver desde nuestra perspectiva. La terapia ayuda a aumentar la consciencia de nosotros mismos y posibilita la elección de lo que necesitamos para conseguir una vida plena. El proceso de crecimiento es muy satisfactorio ya que nos centra en vivir el “aquí-ahora” , el presente que, en definitiva, es lo único que tenemos.

¿En qué podemos trabajar?

DEPRESIÓN

No es lo mismo tener un estado de ánimo más bajo de lo normal (a lo que llamamos “disforia”) que padecer un episodio depresivo.

La depresión paraliza al que la padece, que pierde el sentido

de su vida y sufre(según el caso) distintos síntomas a nivel conductual, mental, emocional y/o físico.



La falta de “ganas de vivir” es característica e invade al resto de la persona y , como en otros trastornos, a su entorno cercano.

El apoyo psicoterapéutico es esencial para sobrellevar esta enfermedad tan común hoy en día.

ANSIEDAD GENERALIZADA

Un nivel de ansiedad es deseable en muchas circunstancias de la vida, nos ayuda a estar activados y preparados para dar lo mejor. Lo malo es cuando no sabemos desconectar de ese estado y acaba dificultando nuestra actividad llegando a afectar incluso

a nuestro estado físico.



Los ataques de pánico son una forma más de manifestarse la ansiedad y suelen asustar mucho a la persona que los padece, que llega a pensar que está sufriendo un infarto. La inseguridad posterior se va extendiendo a todas las áreas de la vida y suelen estar unidos frecuentemente al padecimiento de agorafobia.

FOBIAS

El miedo, a veces, hace que nos alejemos de aquello que tememos llegando un momento en el que somos incapaces de hacerle frente.



Las fobias nos imposibilitan muchas facetas de la vida diaria, sobre todo, en el caso de algunas de ellas. La agorafobia es mucho más común de lo que imaginamos; el miedo a salir de

casa o de un círculo de seguridad alrededor de ella va minando nuestra cotidianidad y limita al que lo padece y, muchas veces,

a sus allegados.

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)

Todos tenemos alguna “manía”, alguna forma especial de hacer ciertas cosas que nos produce seguridad; el problema viene cuando esas “peculiaridades” acaban esclavizándonos y somos incapaces de desprendernos de ellas.

El lavado compulsivo, el acumular objetos o la necesidad de asegurarse repetidas veces de las cosas son ejemplos de algunos de estos trastornos  que tanto hacen sufrir al que los padece y a las personas con las que conviven. Hay muchos tipos de rituales pero todos tienen una característica común: el aumento de la ansiedad que se produce cuando no los ejecutamos.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) tiene un tratamiento muy definido y efectivo en la terapia cognitivo-conductual, aunque no debe descartarse ir a las causas profundas del mismo.

HIPOCONDRÍA

Es natural ocuparse de mantener la salud y acudir al médico cuando esta falla; lo malo es cuando la preocupación sobre nuestro estado físico pasa a ser el tema central de nuestra existencia y nos impide disfrutar de esta. Puede ser que estemos constantemente acudiendo al especialista, al médico de cabecera, a urgencias… intentando averiguar qué nos pasa o puede darse el caso opuesto en el que no queremos acudir de ninguna forma al profesional de la salud. No hay un único patrón de comportamiento pero sí un miedo similar: contraer una enfermedad grave y morir.

BAJA AUTOESTIMA

Tras muchos de estos trastornos se encuentra una dificultad para aceptarse a uno mismo. La idea que tenemos sobre nosotros no siempre corresponde con nuestro verdadero “yo” y es muy grande el sufrimiento proveniente del hecho de no aceptarnos tal y como somos.



La psicoterapia ahonda en la idea que tenemos sobre nosotros mismos y la relación que ese concepto genera.

El tratamiento de la autoestima, de la autoaceptación es esencial en prácticamente todos los trastornos que nos aquejan y, por supuesto, en la persona que, aún no padeciendo ningún síndrome, tiene interés en el crecimiento personal para mejorar la calidad de su vida.

PROBLEMAS DE PAREJA

Todas las parejas atraviesan crisis. El problema no es que haya diferencias sino el hecho de no tener recursos para resolverlas.

La terapia de pareja crea un espacio donde la pareja puede trabajar su relación con el apoyo de una persona imparcial que puede guiar su desarrollo. El entrenamiento en comunicación es básico en este caso.

PROBLEMAS SEXUALES

Los trastornos sexuales son más habituales de lo que, a veces, imaginamos. La vida sexual es importante en la relación de pareja pero no sólo ahí. Muchos de los trastornos sexuales tienen un sencillo tratamiento y el ponerle remedio marca una gran diferencia en la calidad de vida de la persona.

Un entorno protegido es esencial para que el tratamiento sea posible.

Solicita aquí tu primera entrevista:

 

 

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